¿POR QUÉ TE CUESTA TANTO CAMBIAR DE TRABAJO?

Los españoles somos campeones europeos en resistencia a cambiar de trabajo o de empresa, algo que choca con la actitud emprendedora y con las tendencias que dicen que tendremos varios empleos en nuestra vida.

Los triunfos internacionales de España en el deporte han hecho popular la frase-reto «soy español, ¿a qué quieres que te gane?»… Debemos ser muy buenos en fútbol, motociclismo, baloncesto, balonmano o hockey sobre patines… Pero flojeamos en Eurovisión, y también en movilidad laboral o en ganas y en valor para cambiar de trabajo.

El último informe internacional Workmonitor elaborado por Randstad –que evalúa las opciones de cambio de puesto o de profesión en los próximos meses– revela que los profesionales españoles son los europeos con menos expectativas de cambiar de trabajo. Según el estudio, las perspectivas de cambiar de puesto en el próximo semestre en España han sufrido, tanto respecto al trimestre anterior como al mismo periodo de 2012, una caída de cinco puntos porcentuales en el caso de buscar un trabajo similar (hasta llegar al 34%), y un punto porcentual en uno diferente (40%), frente al 61% y al 66% de la media internacional, respectivamente; y el 54% y el 60% del promedio europeo. Aferrarse a un empleo por necesidad nunca puede identificarse con compromiso

En referencia al sector de actividad, la encuesta refleja que los trabajadores de España y del resto de países que menos expectativas tienen de encontrar un nuevo empleo son los del sector público (31% en nuestro país y un 59% en la media internacional). En España, es en comercio y distribución (45%) donde se alcanzan mayores perspectivas de tener un nuevo trabajo, seguido de servicios e industria, con un 39% cada uno.

Nuestro país es diferente en la permanencia de profesionales en las empresas y también en lo que se refiere a una cierta resistencia a cambiar de compañía o de empleo. Las tendencias que se dan en otros lugares, o no van con nuestros profesionales, o tardarán en implantarse aquí más que en otros mercados.

Es cierto que en tiempos de crisis, cuando escasea el empleo, casi todos se aferran a lo que tienen y hay quien confunde eso con fidelidad y compromiso. Muchos se quedan porque no hay más remedio, y no porque estén ilusionados. La crisis ha revelado el ADN real de muchas organizaciones, que han pasado de la cultura del talento, de las empresas familiarmente responsables y la conciliación a la consideración de las personas como un coste; a no rediseñar la oferta y a imponer niveles de sobrecarga muy elevados.

Numerosos estudios de retención del talento muestran que entre las primeras razones para cambiar de firma o dejar de aportar al máximo están el desarrollo profesional y la relación con el jefe directo. Hoy, con las empresas reduciendo estructuras, es casi imposible ofrecer desarrollo profesional, y el talento se siente incómodo.

Retener a profesionales que ya no quieren estar no sirve de mucho, porque no se transforma el esfuerzo en energía, y en cuanto vuelvan los buenos tiempos los mejores se marcharán. Las empresas deben identificar a los altamente motivados que necesitan retos

El hecho de que los trabajadores españoles apuesten más por desarrollar toda su carrera profesional en una misma compañía no sólo va contra el carácter emprendedor al que últimamente se atribuye la salvación del modelo económico. También choca con las tendencias del mercado laboral que hablan de una nueva relación entre empleador y empleado, que ya no es de por vida –la media de duración no llega a cinco años–, y de que tendremos varios trabajos (o incluso carreras) a lo largo de nuestra vida laboral: entre 7 y 10,5 es la media de empleos que nos calculan los expertos.

En mercados como el estadounidense, un estudio del portal de empleo CareerBuilder revela que allí el 74% de los profesionales busca activamente un nuevo empleo y está abierto a otras oportunidades laborales. Podría decirse que la búsqueda de trabajo ocupa allí más tiempo incluso que salir de compras. Para decidir en uno y otro caso, quienes navegan rastreando ofertas laborales utilizan una media de 15 recursos en su búsqueda, frente a los 11 de quienes se dedican al shopping.

Hay quien piensa que las personas que están buscando trabajo en un semidesierto de oportunidades son probablemente las más optimistas de cada equipo, las que no pierden la esperanza, y las que tienen mayor capacidad para levantarse tras una caída. Quizá se deba poner el foco e identificar a los happyshifters, altamente motivados, enganchados y que necesitan retos constantes.

Fuente: www.expansion.com

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